viernes, febrero 20, 2004

Una cruz de madera con un crucificado de metal (al frente) y un bote de Skip subido a un armario (a los pies) era lo que se veía si te tumbabas en la cama de los padres de un amigo mío. Nadie dijo que ser adolescente fuera fácil.

miércoles, febrero 18, 2004

Guau! Muy bien, perrita buena, si, si... eso es. La tele se apaga con el mando a distancia, apretando el botón, si, si, sin arrojarlo contra la pantalla ni nada. Ale, descansa. Suave, suave.

lunes, febrero 16, 2004

Retomando el hilo digo que una de las cosas que me caracterizan son las ganas de vomitar. (Ocurre) cuando me desquicio porque no entiendo lo que me lleva a meter la pata siempre con lo mismo o simplemente al verme de tertuliana con la delegación sueca (hoy debatimos: “Bisbal ¿sí o sí?” y “las cremas antiarrugas”).
Antes era un problema pero ahora no, los cabezazos contra el temple picado hacen milagros. Además deja una textura en mi frente que le da mazo de personalidad a mi habitualmente insulsa cara.

domingo, febrero 15, 2004

erizos

Si aparto la cabeza de tu regazo
Te digo que me siento peor
Con cuantos dedos rellenamos un guante
Un cuerpo no es un sillín

El primer erizo que cacemos lo despuamos los dos
Dime que da vueltas en tu boca
Que es lo que me hace enfermar

Si apoyo los dientes en tu regazo
Te digo que me siento mejor
Hay tantos metros que no miden nada
Están mis dedos para contar

El primer erizo que cacemos lo despuamos los dos
Dime que da vueltas en tu boca
Que es lo que me hace enfermar

Aquella vela siempre esta encendida
Y creo que yo puedo soplar

El primer erizo que cacemos lo despuamos los dos
Tu casa llena de gases nobles
Yo los puedo envilecer
Dime que da vueltas en tu boca
Que es lo que me hace enfermar

Si tengo que vivir con niñas huecas
El relleno lo pongo yo

El primer erizo que cacemos los despuamos los dos
Con cuantos dedos rellenamos un guante
Un cuerpo no es un sillín
Dime que da vueltas en tu boca
Que es lo que me hace enfermar

Si tengo que vivir con niñas huecas
El relleno lo pongo yo
El primer erizo que cacemos los despuamos los dos

El Niño Gusano

miércoles, febrero 04, 2004

Aviso al navegante: todo lo que sigue es feedback puro y duro que ando muy pajera, no hay más. Así que si quieres algo autoconclusivo vete aquí.

1980. Es otoño y tengo dos años. Estoy tumbada sobre la barriga de mi padre, que sube y baja mientras duerme la siesta. Es agradable aunque tengo que estar muy quieta para no despertarle. Con el vaivén y el sol que entra por la ventana se me van cerrando los ojos y me duermo.
Ahora es de noche y sueño que me despierto. Estoy helada. Tengo la manta enrollada a mis pies y cuando abro los ojos veo a mi tío F; tiene el brazo de plata y me está toqueteando mientras me mira con ojos vidriosos. Está frío. Tengo miedo y cierro los ojos muy fuerte. Busco otro sueño.

Más sueños. No me interesan. En todos hace frío.

1990. estoy leyendo El Señor de los Anillos tumbada en mi cama. Oh-oh! Mamaaaaaaá!! Hoy comemos fuera. La comida está amenizada con un discurso paterno sobre la naturaleza, las hormonas y mi recién adquirido estatus de mujer. Tengo ganas de vomitar. En la vida había sentido tanto asco.
Los siguientes cinco años me afianzan en el asco y en un acuciante miedo a las alturas. Conozco a J y todo mejora. Y luego se va a la mierda, más miedos. Pero al final ya aburren.

Y se me han llenado los pulmones de cieno guarro, yo no pretendía eso. Sólo era un “mira lo que tengo!”; que últimamente me estoy acordando mucho de Elektra Asesina y Audrey Rose, y me dejo llevar por el rollo talkshow y las frases cortitas que dan tanto aspecto de shock post traumático.